¿A quién debo de contratar?

Me siento como Sophie, tratando de tomar una decisión y no sé cuál es la correcta. Les explico. Yo soy parte de una empresa de reclutamiento de personal y mi trabajo es encontrar al candidato perfecto para las vacantes que solicitan las empresas que contratan nuestros servicios. Éstas depositan su confianza en nuestras habilidades, pero hacía mucho tiempo que no me enfrentaba ante una situación tan compleja.

Hace una semana, una importante empresa en el ramo de la publicidad solicitó un copywriter creativo, joven, no importaba el género y que tuviera experiencia; yo sé que suena complicado que no sea muy grande y que ya tenga recorrido en el mundo laboral, pero no es imposible encontrar alguno. Generalmente suelo seguir al pie de la letra las indicaciones que recibimos de nuestros empleadores para que queden satisfechos. Pero en esta ocasión, dos jóvenes se postularon, muy diferentes, con distintas habilidades, no cumplían al cien por ciento con lo que nos solicitó la compañía, pero algo me decía que eran los candidatos perfectos para el puesto.

Empecemos con el primero de ellos, al cual llamaremos ‘EL CREATIVO’. Es un chico recién egresado de la universidad, su experiencia se resume en un puesto como becario en la redacción de una revista y nada más. Está buscando un puesto estable, en el que pueda explotar su potencial y crecer tanto personal como laboralmente. Hasta aquí nada fuera de lo común, incluso ya lo hubiera descartado, pero un par de links incluidos en su CV me llamaron la atención, así que los abrí. Uno era de su blog personal, en el que después de leer varias publicaciones, me di cuenta de su habilidad para la escritura. Tenía poemas, cuentos infantiles, historias de terror, reseñas de películas y series. Podía cambiar de prosa a narrativa sin ningún problema. Cautivaba con las palabras.

El otro link que nos compartió fue el de su Instagram, en el que me quedé boquiabierto con la calidad de sus fotografías. Tenía imágenes de sus viajes, donde capturaba personas en su estado más natural, lograba darle toques místicos a los paisajes y lograba captar el más mínimo detalles de las cosas. Era impresionante.

El segundo que se postuló para la vacante lo llamaremos ‘EL ESPECIALISTA’. Era joven pero en su primer empleo duró poco más de 4 años. Era Community Manager de una editorial, en la que debía incitar a los seguidores a leer o por lo menos hacer crecer las cuentas de Twitter y Facebook de la empresa, lo cual se convertiría en posibles compradores de libros. Me llamó la atención su estabilidad laboral y su trayectoria, pero debía comprobar su calidad como escritor.

Ingresé a la cuenta de Twitter de la Editorial y pude ver que tenía la facilidad de ser empático con la gente, en verdad incitaba a leer, promovía los productos; pero no tenía la prosa y el verso de ‘El Creativo’.

Ambos tienen gran potencial, ninguno cumple con las especificaciones, pero creo que en esta ocasión dejaré que la decisión la tomen los de la empresa, pero les recomendaré a ambos. Creo que es lo mejor que puedo hacer.

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